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Periodismo, Ética y Democracia
Por: Grecia Castro* greciacastro2@hotmail.com
El comunicador social en Venezuela, regula su actuación profesional –al menos, idealmente- guiándose por un código ético-jurídico, ya consensuado y establecido. Las funciones prescritas (desde la escuela neopositivista estadounidense) son las siguientes: informar, educar y, aun, entretener. La información, la educación y el entretenimiento son segmentos de la actividad humana, urgidas en una sociedad dinámica. Y ésta carece no de noticias instantáneas (calientes, de última hora), sino de buenas noticias. Es decir, el público requiere de cualidad, de veracidad, ya que éstas le conceden una garantía de conocimiento de la realidad. Y también, una garantía de poder.
La ética es disciplina, el valor base en el periodismo. Sin embargo, los periodistas no se adhieren en todo momento a este criterio universal e incuestionable. El Código del Periodista, –la taxonomía de la comunicación- lejos de restringir, presenta los derechos de éste en la sociedad; también su indefectible deber como “maestro de masas”, como –potencial- actor condicionante de la opinión pública.
El periodista al escribir recuerda, constantemente, el derecho de la población a la información veraz, oportuna y “objetiva”. O bien, éste informa tan objetivamente como la percepción humana lo admite. En todo caso, informa, no tergiversa. En nuestro país, los medios de comunicación, reconocidos o no, han utilizado instrumentos antiperiodísticos como la manipulación descarada –a veces subliminal, proscrita en el artículo 7 de la Ley RESORTE-, la antilocución –discurso hostil hacia grupos sociales-, y la exclusión informativa.
Si la población venezolana clama por el renacimiento del periodismo, las escuelas de comunicación social –comenzando por allí, desde las aulas- tendrán que redefinir la finalidad del periodista en la sociedad, que no es oponerse irracionalmente a un gobierno (ya se evidencia ese síntoma de a-criticismo en los estudiantes), o esclavizarse a un partido político, nuevo o corroído, sino parcializarse… estar al lado de la sociedad a la cual sirve. O mejor, estar en la comunidad, involucrarse con ella. Servir a la verdad. Otorgar espacios a los que son ignorados. Crear una voz independiente que intente contener la hegemonía de (algunas) empresas periodísticas privadas y comerciales, opresoras de la libertad de crítica y de razonamiento. Y el raciocinio y la crítica son las cualidades necesarias en el periodismo democrático.
*Estudiante de Comunicación Social de URBE.
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